Monthly Archives: Juliol 2019

Diálogo para besugos


(Homenatge a la mítica secció del DDT que escrivia Armand Matias Guiu)

–Buenos días.
–Buenas tardes. 
–¿Jura usted por Snoopy decir la verdad?
–Lo juro, señoría. Por Snoopy y por el ratoncito Pérez, para que vea que no miento.
–¡Por Dios (por la Patria y el Rey)! Ni se le pase por la imaginación que podamos llegar a pensar que un agente de los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado pueda mentir. Cuente, cuente…
–Pues nada, que estábamos cumpliendo tan ricamente con nuestro cometido y oiga, señoría, nos miraban de una manera… Nos miraban con odio. Y eso duele mucho y traumatiza un montón. Esas miradas, esas miradas, es que no las podré olvidar por años que viva.
–Claro, claro. Porque ustedes no se excedieron ni nada, ¿no es verdad?
–¿Nosotros? ¿Cómo quiere que nos excedamos? ¿Dónde se ha visto que la Policía Española o, mismamente, la Guardia Civil se exceda? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde, Señoría?
–¡Cuán cierto es lo que afirma, vive Dios! Pero prosiga, prosiga su relato…
–Bueno pues, como bien dijo el señor Millo, nuestra actuación fue ejemplar. Y el señor Millo no es un cualquiera, entonces era el Delegado del Gobierno, un catalán de pura cepa. Como si dijéramos el Virrey. Pero esas miradas, esas miradas duelen, oiga. Y eso lo hacían parapetados tras escudos humanos: niños, ancianos, mujeres indefensas…
–¿Pero que nos está diciendo? ¡Escudos humanos! ¡Válgame Dios, escudos humanos, menuda ignominia! Pero prosiga, por favor.
–Ah, y luego está la operación KH7… ¡Terrorismo en estado puro!
–¿KH7? ¿No se estará refiriendo a la operación Fairy?
–¡Huy, sí, disculpe señoría! Fairy, me refería al Fairy. Es que esta noche no he tenido tiempo de repasar los apuntes y me he liado. Pero lo del Fairy fue tan duro como las miradas. Puesto que con una gota los de Villarriba lavan miles de platos, que eso lo he visto yo por la tele, imagine lo que ocurría cuando echaban un chorro. ¡Un holocastro! Doscientos o trescientos de los nuestros, los buenos, ¿sabe?, resbalando estrepitosamente, cayendo como bolos los unos sobre los otros, momento que aprovechaban para patearnos las cabezas, escupirnos y vilipendiarnos…
–¡Que espanto!
–Pues, sí. Pero eso no es todo…
–Si es que me lo temía…
–Las miradas, señoría, esas miradas, insoportables, que te decían ¡muérete, vete!
–Y ustedes, ¿cómo les miraban?
–Normal, les mirábamos normal. La nuestra era una mirada de servicio, una mirada serena de defensa de la patria y de su sacrosanta unidad, ya se lo pueden imaginar.
– Lo imagino, lo imagino. Tiene algo más que añadir.
–Sí y no, señoría.
–Pues nada, vaya usted con Dios. Buenos días.
–Buenas tardes.Vols afegir aquesta foto a la teva cronologi