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El sueño de una noche de casi verano

Sin que sirva de precedente (o quizás sí) y aprovechando el cierre de temporada de este blog, he reunido en un solo post las tres partes de que constaba el titulado “Espanya estima Catalunya” (“España quiere a Cataluña”) esta vez traducidas al español para complacer diversas peticiones de más allá del Ebro (y algunas de más acá, por supuesto).

ESPAÑA QUIERE A CATALUÑA

PRIMERA PARTE: EL PLANTEAMIENTO

Vivamente impactado e, incluso, fascinado por la declaración vibrante de Pedro Sánchez durante el reciente congreso del PSOE al proclamar que “España quiere a Cataluña” y que, por tanto, “España no es anticatalana“, y también, imagino, emocionado y estremecido por las palabras del presidente extremeño Guillermo Fernández Vara que ha dicho que hay que “devolverle a Cataluña el Estatuto que fue anulado por el Tribunal Constitucional“, pero no devolvérselo con la idea de que lo usen como papel higiénico , no, devolvérselo para ponerlo en vigor tal cual fue aprobado en referéndum –hostia, referéndum!– por los catalanes en 2006 (después de que, según Alfonso Guerra, se le pasara el cepillo a fondo) porque, continúa Vara, “debemos reconocer que todos estamos ahora gobernados en todas las Comunidades Autónomas por los estatutos que hemos querido, excepto Cataluña, que está regida por un Estatuto que no ha querido“, impactado, como digo por tanta y tan halagadora afección, esta noche pasada he soñado que España quería a Cataluña.

Para ser preciso quisiera explicar, de entrada, que se trata de un sueño en colores pastel y con una banda sonora compuesta y dirigida por Jordi Savall. Intento recordar con un poco de orden lo que he soñado pero las sensaciones se agolpan y confunden y me da miedo que se me precipiten los acontecimientos y no sea capaz de transmitirlas con la fidelidad necesaria. Ha sido todo muy intenso. Emocionante, también diría.

He soñado que, en calidad de periodista en activo, asistía a la inauguración del Corredor del Mediterráneo, pero no dentro de veinte años, no, sino en torno al 1 de octubre, tras el verano. El propio Rajoy presidía el acto, junto a Puigdemont y Junqueras, inseparables, la menuda Soraya, el gran García Albiol, el virrey Millo, Pedro Sánchez, Iceta,¡oh, Susana!, Ada Colau, Pablo Iglesias, Blancanieves, Pulgarcito, los tres cerditos, el perro Snoopy y su secretario Emilio, y Simbad, Ali-baba y Gulliver: “Oh, bienvenidos, pasad, pasad, –cantaban juntos, con las manos entrelazadas y balanceándose al ritmo de la cantinela– de las tristezas haremos humo, que mi casa es vuestra casa si es que hay casas de alguien “. Antes de pasar a la cuchipanda, Mariano Rajoy ha pronunciado un discurso sin papeles y de gran carga política. “Me gustan los catalanes porque Hacen cosas –ha repetido–, pero cosas estupendas y por ello les estaremos eternamente agradecidos“, y también ha trasmitido este mensaje identitario de confraternización: “Los españoles son muy catalanes y mucho españoles y… verbigracia“. Más adelante ha pedido perdón por aquella campaña del PP de recogida de millones de firmas según los organizadores, cien mil según la Guardia Urbana, contra el Estatut: “Fue un gran error y es de nacidos bien españoles reconocerlo. Yo estampé en Cádiz la primera firma contra Cataluña y hoy les pido a los catalanes, humildemente, perdón. Lo siento, no volverá a suceder “. Se ha hecho un silencio –no un minuto, tres segundos– y todos los asistentes han aplaudido como un solo hombre o mujer. Pero aún faltaba por llegar la noticia del día (y, quizás, del año). En tono solemne ha anunciado que “mi Gobierno ha instada al Fiscal General a actuar contra los participantes en la denominada Operación Cataluña, del ex-ministro Fernández Díaz al Pequeño Nicolás, pasando por Eduardo Inda, Daniel de Alfonso y los policías Implicados en la trama. Peti quien peti, como dicen ustedes en su hermosa lengua tavernácula “. Un intenso susurro ha recorrido la estancia y del fondo del salón ha surgido un grito espontáneo: “Sé fuerte, Mariano“, que unos han atribuido a Gabriel Rufián…, y otros no.

A punto de marcharse para conducir ilusionado el tren del Corredor, el del viaje inaugural de Algeciras a Estambul, que permanecía detenido en la vía 3, el presidente español ha confraternizado un buen rato con la prensa catalana bajo la mirada hostil de Paco Marhuenda. Como se trataba de un sueño, me he podido pasear entre los invitados desplegando la antena sin que lo notaran. Así he pillado una conversación entre Alicia Sánchez Camacho y Vicky Álvarez que hablaban de montar un restaurante (me ha parecido oír, pero no estoy seguro). Inés Arrimadas y Jordi Cañas comentaban en catalán el discurso de Rajoy, valorando el éxito de la presión de Ciudadanos –decían Ciutadans– para conseguir que la Fiscalía asumiera el caso de la operación Cataluña. He presenciado como TV3, que daba el acto en directo, entrevistaba a Garcia Albiol quien confesaba ante las cámaras que “lo que más me gusta del President Puigdemont es su cabello y, muy especialmente, su peinado. Le acabo de preguntar por su peluquería. Está en Gerona pero no pasa nada, con el AVE es un momento”.

Antes de partir hacia el tren, los dos presidentes se han saludado con cordialidad.

–A propósito, Carlas, ¿qué pensáis hacer con lo del referéndum?

–No te preocupes, Mariano, vamos a dejarlo para pasado fiestas. Te vienes un fin de semana al Empordán, te traes a la Soraya y nos lo miramos con tranquilidat, ¿oi que me entiendes?

 

SEGUNDA PARTE: EL NUDO

Sueño que, en el viaje de vuelta a Madrid del tren inaugural del Corredor del Mediterráneo, que ahora ya no conduce Mariano Rajoy porque ha preferido volver a pie, en chándal, con ese balanceo tan característico suyo que no queda claro si corre o camina, si va o viene, me doy cuenta que el diario el País publica un editorial, simultáneamente con el Mundo, ABC y la Razón, donde piden con firmeza retornar al punto cero del Estatuto de Cataluña, volver a empezar. Demandan a los diputados de Las Cortes respetar el Estatuto tal como salió del parlamento catalán, sin ni la pasada de cepillo del que en su día se jactó Alfonso Guerra ni la armonización que pactaron en la Moncloa Artur Mas y Rodríguez Zapatero ni el afeitado definitivo del TC. El editorial conjunto exige para Cataluña el Estatuto tal como salió de Miravet, intacto. De paso, el editorial abomina de la actitud cabezona de Alfonso Guerra al pedirle al Gobierno del PP la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Se lo echan en cara con palabras duras, recordándole lo del cepillo y tratándole de antidemocrático y catalanofóbico. El artículo en cuestión es inequívoco y contundente en su comprensión del catalanismo. No sé muy bien cómo se las arreglan, pero el editorial mancomunado, en uno de sus párrafos, recomienda que “hay que volver al cava catalán, porque es de justicia rendir homenaje a una de las siete maravillas de la enología mundial, según los expertos“. No me lo puedo creer. Me pellizco para comprobar que no estoy soñando, pero como se trata de un pellizco dentro del sueño ni lo noto y no me despierto. Levanto la vista del periódico, miro por la ventana y veo a Rajoy caminando deprisita seguido de Jorge de Moragas que se esfuerza por mantener este ritmo raro que le imprime el Presidente a sus andares.

Una vez llegados a Madrid, paseo un rato tras salir de la estación de Atocha, hace un calor seco sificante, y sueño que cojo un taxi que me llevará hasta el restaurante Narciso, que lo está petando, donde he quedado para comer con Carlos Herrera y recordar los viejos tiempos, cuando los dos trabajábamos en la SER y comíamos juntos de vez en cuando para reír un poco y hablar en catalán. Yo encontraba muy divertido a Herrera contando anécdotas de sus inicios radiofónicos en Cataluña y de su novia de Mataró de padre convergente que compraba los domingos el tortell, antes del almuerzo. De todo esto hace muchos años, mucho antes de aquel atentado frustrado que intentó ETA con un paquete-bomba.

Como me ha oído hablar por teléfono, el taxista, en el momento de pagar, me dice:

–Perdone caballero, pero me he percatado de que es usted catalán.

–Pues, sí –le respondo con timidez–. Por cierto, ¿qué le debo?

–Quite, quite usted. No me debe nada. Los catalanes lo tienen todo pagado.

Esta no me la esperaba. Se trata de un sueño lo sé, pero ni en sueños me lo puedo imaginar. Es que es muy fuerte… Después de comer con Herrera, que me cuenta que en la COPE se está produciendo un cambio copernicano respecto a Cataluña y a los catalanes, que él siempre había tenido mucha sensibilidad con Cataluña porque formaba parte de sus orígenes y que, como canta Raimon, quien pierde una parte de sus orígenes pierde el carné de identidad, pero que los obispos ya se sabe y que ahora estaban todo el día que si la Moreneta, que si la Sagrada Familia, que si San Jordi es un santo estupendo, pedimos la cuenta que pensamos pagar a medias, a la catalana.

–¡Por Dios! No hay ni cuenta ni cuento. Les he oído hablar en catalán, una lengua que me encanta, por cierto, y los catalanes en mí casa lo tienen todo pagado, faltaría más.

–No sé… –le respondo poco convencido–. Yo sí soy catalán, pero don Carlos solamente es medio catalán.

–Aunque fuera cuarterón. Están invitados. ¿Hace una copita de Aromas de Montserrat?

Por la noche, en el Santiago Bernabeu, donde he ido, soñando, soñando, para ver el partido de vuelta de la Supercopa, cuando al anunciar por megafonía las alineaciones nombran a Piqué, el estadio se viene abajo entre apoteósicos aplausos, y aunque han perdido por un penalti inexistente que se ha inventado el árbitro a favor del Barça, la afición madridista no ha dejado de cantar, toda la noche, con la tonada de “Guantanamera”:

Es una santa

Shakira es una santa

Es una saaaaanta

Shakira es una santa “.

 

TERCERA Y ÚLTIMA PARTE: EL DESENLACE

Al día siguiente, a pesar de las críticas a la actuación arbitral y la denuncia de que el penalti que dio la victoria al equipo catalán no existía, compruebo que tanto As como Marca se rinden definitivamente a la calidad de Messi. “Messi le ha pasado dos pueblos a Ronaldo“, escribe Julián Ruiz por primera vez en sus crónicas. El sueño de esta extraña noche casi de verano continúa; mientras desayuno un pan con tomate con salchichón de Vic en un bar de la Plaza Mayor y una relaxing cup of café con leche, en la tele del fondo tienen puesta la tertulia política de Susanna Griso. Junto al ubicuo Marhuenda están los de la joven generación del pensamiento catalanista: Marta Lasalas, Toni Aira, Jaume Barberà. Hablan del caso Sigena y la opinión del director de La Razón se muestra demoledora: “Santa Rita, Rita, Rita, lo que se da no se quita“. Le echa en cara a la Conselleria de Cultura de la Generalitat haberse acojonado y resignado a devolver lo que exigían desde Aragón. ¡Alucino en cinemascope y technicolor!. “Es que yo soy catalán –remacha Marhuenda– y estas muestras de debilidad me duelen“.

–¿Cómo lo ve? ¿Qué piensa de todo esto?

Nos habíamos citado en el AVE, de regreso de Madrid, para hacerle una entrevista. Insisto en explicar que los muchos recuerdos que tengo del sueño se me agolpan y entremezclan y no puedo poner la mano en el fuego por si habíamos realmente convenido una cita o casualmente hemos coincidido en los asientos. Pido disculpas si no soy lo preciso que desearía, pero se trata de un sueño. Carles Puigdemont me miró con esa expresión tan suya, tan característica.

–Y usted, Casas, ¿qué es lo que piensa?

–Lo que yo piense –respondí con respeto y señorío– no tiene ninguna importancia. Yo no soy presidente de nada, President.

–Usted tiene una edad, ha vivido. Me interesa su punto de vista.

–De acuerdo.

Y entonces le solté todo lo que pensaba, sin dejarme nada en el tintero. Con concisión, con educación, con sinceridad.

–Es una forma de verlo y, probablemente, tiene razón. Pero denos su confianza Casas. En el momento preciso sabremos estar a la altura. Cataluña siempre se ha salido con la suya.

-Hombre, President, siempre, siempre…, que usted es muy joven …

–Y si no, como dijo Companys, volveremos a sufrir, volveremos a luchar volveremos a …

–¡Vencer! –le dije, adelantándome, para demostrar que yo también consultaba a menudo Wikipedia.

De momento hemos conseguido que España nos quiera…

–Sí.

De forma distendida fuimos hablando de todo y de todos. De los acordes de “Let it be” –ahí estuvimos en desacuerdo–, de como él y Junqueras supieron zafarse de la acometida del incisivo y demoledor Vicens Sanchís, una trampa de entrevista, pobres, del peinado de la Rahola…

–A propósito –le dije–, finalmente le dio la dirección de su peluquero a Xavier (Garía Albiol), ¿no?

–Hombre, sí y no. Porque a mí quien en realidad me corta el pelo es mi mujer.

–Pero, ¿qué me dice, President?

-Sí, sí, es que cuando nos casamos en Rumania por el rito ortodoxo, en su ciudad, Iasi, me di cuenta de que todos los hombres llevan este peinado y pensamos que sería un recuerdo permanente de sus orígenes si yo me peinaba como ellos. La Mars es muy rumana .. Y muy catalana, claro.

–¿Así, President, que la dirección que le dio a Xavier (García Albiol)…?

-Huy, lo envié a un callejón enrevesado del Call de Girona, en el que no existe ninguna peluquería sino una sede de la CUP. Fue una broma. Es que en el Parlament nos hacemos muchas bromas… Yo me lo imagino entrando en el local y diciendo “Vengo de parte del President para que me corten…”, ¡no le dejarán ni terminar la frase!

–¡Sí que es de la broma usted, President!

–Mucho, mucho.

–Pero ahora deberíamos hablar seriamente, por favor. Míreme a los ojos… Con la mano en el corazón, contésteme con sinceridad. Piénselo bien antes de responder. President: ¿cree que habrá referéndum?

Carles Puigdemont, de golpe, cambió totalmente la expresión. Se puso la mano izquierda sobre la barbilla y la boca, me miró fijamente y… ¡Mierda! Me desperté.

Àngel Casas

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Espanya estima Catalunya

Vivament impactat i, fins i tot, corprès per la declaració vibrant de Pedro Sánchez durant el recent congrés del PSOE en proclamar que “Espanya estima Catalunya” i que, per tant, “Espanya no és anticatalana”, i també, imagino, emocionat i sacsejat per les paraules del president extremeny Guillermo Fernández Vara que ha dit que cal “tornar-li a Catalunya l’Estatut que va ser anul·lat pel Tribunal Constitucional“, però no tornar-li amb la idea que el facin servir de paper higiènic, no, tornar-li per a fer-lo vigent tal qual va ser aprovat en referèndum –hòstia, referèndum!– pels catalans el 2006 (després que, segons Alfonso Guerra, se li passés el ribot a fons)  perquè, continua Vara, “hem de reconèixer que tots estem ara governats en totes les Comunitats Autònomes pels estatuts que hem volgut, excepte Catalunya, que està regida per un Estatut que no ha volgut“, impactat, com dic per tanta i tant afalagadora afecció, aquesta nit passada he somniat que Espanya estimava Catalunya.

Per a ser precís voldria explicar, d’entrada, que era un somni en colors pastel i una banda sonora composta i dirigida per Jordi Savall. Intento recordar amb una mica d’ordre el que he somniat però les sensacions s’amunteguen i barregen i em fa por que se’m precipitin els esdeveniments i no sigui capaç de transmetre-les-hi amb la fidelitat necessària. Ha estat molt fort i molt intens. Emocionant, també diria.

He somniat que, en qualitat de periodista en actiu, assistia a la inauguració del Corredor del Mediterrani, però no d’aquí a vint anys, no, sinó entorn de l’1 d’octubre, passat l’estiu. El propi Rajoy presidia l’acte, al costat de Puigdemont i Junqueras, inseparables, la menuda Soraya, el gran García Albiol, el virrei Millo, Pedro Sánchez, Iceta, oh! Susana!, l’Ada Colau, el Pablo Iglesias, la Blancaneus, en Pulgarcito, els Tres Porquets, el gos Snoopy i el seu secretari Emili, i en Simbad, l’Ali-baba i en Gulliver: “Oh, benvinguts, passeu passeu, –cantaven plegats, amb les mans entrellaçades i balancejant-se al ritme de la cantarella–  de les tristors en farem fum, a casa meva és casa vostra si és que hi ha cases d’algú”.

Abans de passar al xeflis, Mariano Rajoy ha fet un discurs sense papers i de gran càrrega política. “Me gustan los catalanes porque hacen cosas –ha repetit–, pero cosas estupendas y por ello les estaremos eternamente agradecidos ”, i també ha donat aquest missatge identitari de confraternització: “Los españoles son muy catalanes y mucho españoles y verbigracia”. Més endavant ha volgut demanar perdó en referir-se a aquella campanya del PP de recollida de milions de signatures segons els organitzadors, cent mil segons la Guardia Urbana, contra l’Estatut: “Fue un gran error y es de nacidos bien españoles reconocerlo. Yo estampé en Cadiz la primera firma contra Cataluña y hoy les pido a los catalanes, humildemente, perdón. Lo siento, no volverá a suceder”. S’ha fet un silenci –no un minut, tres segons– i tots els assistents han aplaudit com un sol home o dona. Però encara faltava per arribar la notícia del dia (i, potser, de l’any). En to solemne ha anunciat que “mi Gobierno ha instado al Fiscal General a actuar contra los participantes en la denominada Operación Cataluña, del ex-ministro Fernández Díaz al Pequeño Nicolás, pasando por Eduardo Inda, Daniel de Alfonso y los policías implicados en la trama. Peti qui peti, como dicen ustedes en su bella lengua tavernácula”. S’ha sentit una remor intensa i del fons del saló ha sorgit un crit espontani: “Sé fuerte, Mariano”, que uns han atribuït a Gabriel Rufián…, i d’altres no.

A punt de marxar a conduir el primer tren del corredor, el del viatge inaugural d’Algeciras a Estambul, que romania aturat a la via 3, el president espanyol ha confraternitzat una bona estona amb la premsa catalana sota la mirada hostil de Paco Marhuenda. Com que es tractava d’un somni, m’he pogut passejar entre els convidats parant l’orella sense que ho notessin. Així he enxampat una conversa entre Alícia Sánchez Camacho i Vicky Álvarez que parlaven de muntar un restaurant (m’ha semblat sentir, però no n’estic segur). Inés Arrimadas i Jordi Cañas comentaven entre ells en català el discurs de Rajoy, valorant l’èxit de la pressió de Ciutadans –deien Ciutadans– per aconseguir que la Fiscalia entomés el cas de l’operació Catalunya. He presenciat com TV3, que donava l’acte en directe, entrevistava Garcia Albiol que confessava a la càmera que “el que més m’agrada del president Puigdemont és el seu cabell i, molt especialment, el seu pentinat. Li acabo de demanar la perruqueria on va. És a Girona però no passa res, amb l’AVE és un moment”.

Abans de marxar cap el tren, els dos presidents s’han saludat amb cordialitat.

–A propósito, Carlas, ¿qué pensais hacer con lo del referèndum?

–No te amoines, Mariano, lo dejamos para pasado fiestas. Te vienes un fin de semana al Empordán, te traes a la Soraya y nos lo miramos con tranquilidat, ¿oi que me entiendes?.

(CONTINUARÀ…)

Àngel Casas

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La bona notícia és que Puigdemont ja té caganer

Mentre el recentment investit president Rajoy va taral·lejant gairebé inconscientment “no es no” amb la cantarella del “Black is black” de Los Bravos tot contemplant les despulles escampades després de la batalla… Mentre la Sexta de Farreras i companyia es freguen les mans en veure garantida la continuïtat del seu permanent i particular “Sálvame” del politiqueig més barroer… Mentre el  PSOE, després de la immolació sense tenir garantit el paradís, continua buscant la quadratura del cercle… Mentre el PSC esmicola per enèsima vegada les possibilitats per a decidir –perdó pel verb, se m’ha escapat– què volen ser quan siguin grans… Mentre Susana Díaz desapareix una estona, discretament, per agafar aire… Mentre Pedro Sánchez, després de quedar-se descansat, empren amb més moral que l’Alcoià la travessa del desert en mig d’allò que es deia, quan els toros estaven autoritzats, divisió d’opinions i l’estigmatització, ja sense matisos ni contemplacions, d’El País i altres col·legues de la comunicació…  Mentre Fernández Teixidó –Fernández Teixidó, l’home que ho va ser tot al CDS de Suárez, un cop defenestrat Suárez!– i el marit d’Inés Arrimadas –disculpin, que ara no em ve el nom al cap– volen refer la Convergència de l’etapa pujoliana, o sigui, autonomisme i peix al cove… Mentre Gabriel Rufián disfruta de las seva coronació mediàtica després del terrabastall de l’altra dia al Congrés, on va repartir a tort i a dret (a tort sobre tot, més que no pas a dret) fent servir aquella recepta oratòria que als moderns els ha fet posar dempeus, entusiasmats, per la suposada novetat d’aproximació a la fórmula twiter, mentre que els que venim de lluny li exigim més –no en el contingut, que això és de la seva incumbència, sinó en la forma– perquè vàrem créixer amb el llibre de Thomas Kempis “Imitació de Crist” del segle XV, que feia servir el mateix sistema de reflexions contundents i curtes, ens vam repassar el “Camino”, escrit amb el mateix estil, d’Escrivà de Balaguer, vàrem riure, en la mateixa línia, amb la paròdia “Autopista” (i les seves seqüeles) que va publicar Jaume Perich i, fins i tot, els que tenim més memòria i edat, recordem dintre de la mateixa ona, un espai que feia per la ràdio Armand Matias Guiu, l’escriptor humorístic autor dels “Diálogos para besugos” o el contes infantils radiofònics “Tambor”, i que el titulava “Matiadas”, per la qual cosa la pròxima actuació de Rufián al Congrés, si vol mantenir el nivell de popularitat i controvèrsia, si vol continuar essent el rei del mambo, l’ha de fer rapejant, es a dir, rodolins i ritme sincopat… Mentre això ha anat passant a Espanya, a l’Espanya conceptual, aquí els catalans anem per feina, de cara a barraca: ara ve Nadal! Ho sabem perquè la família Alòs Pla, li ha lliurat al President Puigdemont la seva primera figureta de fang amb el cul enlaire i la seva corresponent deposició, fabricada a l’obrador artesanal que regenten a Torroella de Montgrí. Jo no sabria quina cara posar en una circumstància com aquesta. Ni per part del President ni per part dels artesans.

–President, és un honor lliurar-li la seva efígie com a primer caganer del país.

–Ah, moltes gràcies. Els felicito, no m’he vist mai mentre evacuo però tinc la impressió que he quedat molt bé.

–I molt elegant, senyor president. S’ha fixat en els detalls? El vestit negre…, la camisa blanca…, la corbata amb l’estelada… I el culet, ha vist quin culet? I de l’excreció que ens en diu? Ni molt gran, ni molt petita, amb el tirabuixó ben treballat. La veritat és que la caca és el que més cuidem, no voldríem pas que ningú se sentís menystingut per aquest detall.

Tinc entès que els ceramistes també han fet les figuretes caganeres de Clinton i Trump pensant en el mercat americà que, diuen ells, significa gairebé el 50% de les seves vendes per internet. Es per això que consideren el caganer una icona de la cultura catalana i han demanat el suport institucional del Govern per aconseguir-ho.

Mirin, sincerament, em fa basarda l’escatologia. Mai m’ha fet cap gràcia la figura del caganer. M’avergonyeix aquesta obsessió catalano-nadalenca per la cagalera: que si fer cagar el tió, que si el caganer. Em nego a donar suport a aquesta figureta immunda com a icona cultural del país. Entre moltes altres collonades, tradicions com aquesta em fastiguegen el Nadal. Com també la figura –d’introducció molt més recent– de la Grossa. Aquell cap gros abominable amb el que mai aconseguiran implantar massivament la loteria catalana perquè l’únic que et dona són ganes de fugir (o de llençar-te pel balcó si t’agafa en hores depressives).

Per acabar d’alegrar-me el dia he entrat a la pàgina web dels artesans de Torroella de Montgrí (em poden dir masoquista). I l’he trobat: el caganer de la Grossa, no m’ho invento. Setze euros i el tindran a casa. Bon Nadal!

Àngel Casas

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El fandango

Des del congrés de Suresnes de 1974, que amb el recolzament de Willy Brant, François Miterrand i el president de la Internacional Socialista d’aleshores, Bruno Pittermann, va escollir Felipe González com a secretari general, un jove advocat laboralista que al costat d’Alfonso Guerra i Manuel Chaves eren reconeguts com “el grup dels sevillans”, fins al dia d’avui, passant per totes les vicissituds, escàndols de presumpta corrupció –deixem-ho així–, triomfs i fracassos prou coneguts, la Federació Andalusa del PSOE, i, de propina complementaria la Federació Extremenya, a part de constituir un graner bastant fidel de vots, ha remenat abastament les cireres, ha vigilat i controlat de ben a prop les essències que tocaven a cada conjuntura i ha tallat el bacallà a la seu central de Ferraz.

El PSOE, més que cap altra partit, fins i tot més que aquell intent fallit que es va anomenar Partit Andalucista i que, fins i tot, va arribar a tenir dos escons en el parlament català, que ja em diràs, coneix perfectament la idiosincràsia dels andalusos i el que políticament és més important, les seves necessitats: que si l’AVE a Sevilla, que si la EXPO del 92, que si el PER… Etcètera

L’habilitat del PSOE andalús ha consistit en tibar la corda amb subtilesa, no tant per fer ostentació que duien les regnes sinó per esmenar amb habilitat la trajectòria que consideraven errada. Sense manies. Encara que fos un dels seus qui s’enduien per endavant.

La conxorxa que ha fet plegar Pedro Sánchez aquest cap de setmana ha estat un bon exemple del que els parlo. Sánchez, un desconegut crescut en el partit, inflat i coronat per Susana Díaz i Felipe González, sobre tot, per tal d’evitar que una opció més esquerrana i indomable com la d’Eduardo Madina, es convertís en el guanyador de les primeres primàries y secretari general, no ha resultat ser el beneit domesticat que presumien en els primers moments sinó que, a mesura que avançava el temps i s’adonava de la jugada còmplice per regalar-li de franc la investidura a Rajoy, s’ha plantat, primer tímidament i després rotundament amb el “no es no” a la continuïtat del govern trampós i corrupte del Partit Popular.

La inexperiència i les primeres vacil·lacions després de les eleccions del 20 de desembre de l’any passat, amb la pressió de Ciudadanos i el PP i la convidada mediàtica a participar de la gran coalició van fer trontollar Sánchez i ens van traslladar la imatge de titella mogut per l’autèntica mestressa del cotarro, una lideresa andalusa que per la colla de declaracions que ha anat fent a mesura que els dies avançaven s’anava perfilant més i més com a exponent de l’Espanya de la caspa –en la qual també una bona part del PSOE hi ha  fet la seva aportació–, exemple del stablishmen socialista i alumna de les que progressaven adequadament en l’assignatura de la FEN (Formación del Espíritu Nacional), en el cas improbable que l’hagués tingut en el seu pla d’estudis.

Sánchez ha pecat d’inexpert, sens dubte, en el maneig dels fils de l’aparell del partit i de càndid en la creença que un triomf en les primàries l’immunitzava de les escomeses dels barons. La crua realitat i la traïdoria l’han fet baixar del burro a hòsties. No li han perdonat –els seus!– que es mantingués coherent amb la seva convicció del “no es no” i que abans preferís explorar altres vies “antiespanyoles” com negociar amb Podemos i els independentistes catalans que no pas lliurar-se captiu i desarmat a Rajoy.

Ara, decapitat, ja no hi és. Ara, probablement, no fa nosa i l’ambiciosa líderessa amb la decisiva ajuda del rei de les glamouroses portes giratòries, té franc el camí cap a la secretaria general… O no. Perquè Pedro Sánchez ni abandona el partit ni l’escó i diuen que ha dit que es vol presentar a les primàries, amb la qual cosa el PSOE té un problema afegit perquè la seva barroeria ha convertit un mindundi que passava per allà i podia cobrir-los-hi un impàs, en un numantí coherent, tossut i amb molt de suport a les bases. Un lluitador escarmentat que ara sí seria partidari de negociar seriosament amb l’esquerra i amb qui faci falta. Probablement, d’una puta vegada, sense línies vermelles.

Després de la conxorxa andalusa guanyadora –que no triomfant, em sembla– li queda a la gestora poquetes opcions. Poden fer el que des del principi volien que era abstenir-se i donar-li de franc la investidura a Rajoy (sempre per salvar Espanya de l’esquerra més esquerrana i del sobiranisme trencador de la unitat de la Pàtria), amb la qual cosa molt em sembla que es posaran les bases de cul o poden fer un gest forçat de cara la galeria i mantenir-se en l’injuriat “no es no” i assumir la culpabilitat que el PP els hi traspassa, amb un malbaratament estratègic de cinisme, d’haver de convocar unes terceres eleccions. Amb qualsevol de les dues possibilitats Rajoy es frega les mans mentre camina una mica més de presseta perquè sap que aquesta colla de galifardeus, roïns i matussers trigaran anys i panys a refer-se (si no acaben fent un pet com una gla).

Aquest dies passats, quan llegia l’enuig de Felipe González fent escarafalls perquè Pedro Sánchez, abans de caure del cavall, li havia dit que a la segona votació s’abstindrien, vaig repassar l’hemeroteca per a recordar què va passar el 74 a Suresnes quan van escollir González com a secretari general. Al mateix temps van aprovar una resolució política en la que, en un dels punts, deia: “ Reconeixement del dret d’autodeterminació de totes les nacionalitats ibèriques”. I que en el congrés de 1977 ho reblava d’una forma tan poètica com aquesta: ”Aquests plantejaments són els que porten al PSOE, com a organització de classe, a incrementar els seus esforços per conjugar el principi socialista de la lliure autodeterminació dels pobles amb el de la imprescindible acció coordinada i unitària de la lluita que la classe obrera ha mantingut, desenvolupa i reforçarà en el camí cap a la seva total emancipació”.

La de pluja que ha caigut des d’aleshores…

Àngel Casas

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