Tag Archives: Puigdemont

El sueño de una noche de casi verano

Sin que sirva de precedente (o quizás sí) y aprovechando el cierre de temporada de este blog, he reunido en un solo post las tres partes de que constaba el titulado “Espanya estima Catalunya” (“España quiere a Cataluña”) esta vez traducidas al español para complacer diversas peticiones de más allá del Ebro (y algunas de más acá, por supuesto).

ESPAÑA QUIERE A CATALUÑA

PRIMERA PARTE: EL PLANTEAMIENTO

Vivamente impactado e, incluso, fascinado por la declaración vibrante de Pedro Sánchez durante el reciente congreso del PSOE al proclamar que “España quiere a Cataluña” y que, por tanto, “España no es anticatalana“, y también, imagino, emocionado y estremecido por las palabras del presidente extremeño Guillermo Fernández Vara que ha dicho que hay que “devolverle a Cataluña el Estatuto que fue anulado por el Tribunal Constitucional“, pero no devolvérselo con la idea de que lo usen como papel higiénico , no, devolvérselo para ponerlo en vigor tal cual fue aprobado en referéndum –hostia, referéndum!– por los catalanes en 2006 (después de que, según Alfonso Guerra, se le pasara el cepillo a fondo) porque, continúa Vara, “debemos reconocer que todos estamos ahora gobernados en todas las Comunidades Autónomas por los estatutos que hemos querido, excepto Cataluña, que está regida por un Estatuto que no ha querido“, impactado, como digo por tanta y tan halagadora afección, esta noche pasada he soñado que España quería a Cataluña.

Para ser preciso quisiera explicar, de entrada, que se trata de un sueño en colores pastel y con una banda sonora compuesta y dirigida por Jordi Savall. Intento recordar con un poco de orden lo que he soñado pero las sensaciones se agolpan y confunden y me da miedo que se me precipiten los acontecimientos y no sea capaz de transmitirlas con la fidelidad necesaria. Ha sido todo muy intenso. Emocionante, también diría.

He soñado que, en calidad de periodista en activo, asistía a la inauguración del Corredor del Mediterráneo, pero no dentro de veinte años, no, sino en torno al 1 de octubre, tras el verano. El propio Rajoy presidía el acto, junto a Puigdemont y Junqueras, inseparables, la menuda Soraya, el gran García Albiol, el virrey Millo, Pedro Sánchez, Iceta,¡oh, Susana!, Ada Colau, Pablo Iglesias, Blancanieves, Pulgarcito, los tres cerditos, el perro Snoopy y su secretario Emilio, y Simbad, Ali-baba y Gulliver: “Oh, bienvenidos, pasad, pasad, –cantaban juntos, con las manos entrelazadas y balanceándose al ritmo de la cantinela– de las tristezas haremos humo, que mi casa es vuestra casa si es que hay casas de alguien “. Antes de pasar a la cuchipanda, Mariano Rajoy ha pronunciado un discurso sin papeles y de gran carga política. “Me gustan los catalanes porque Hacen cosas –ha repetido–, pero cosas estupendas y por ello les estaremos eternamente agradecidos“, y también ha trasmitido este mensaje identitario de confraternización: “Los españoles son muy catalanes y mucho españoles y… verbigracia“. Más adelante ha pedido perdón por aquella campaña del PP de recogida de millones de firmas según los organizadores, cien mil según la Guardia Urbana, contra el Estatut: “Fue un gran error y es de nacidos bien españoles reconocerlo. Yo estampé en Cádiz la primera firma contra Cataluña y hoy les pido a los catalanes, humildemente, perdón. Lo siento, no volverá a suceder “. Se ha hecho un silencio –no un minuto, tres segundos– y todos los asistentes han aplaudido como un solo hombre o mujer. Pero aún faltaba por llegar la noticia del día (y, quizás, del año). En tono solemne ha anunciado que “mi Gobierno ha instada al Fiscal General a actuar contra los participantes en la denominada Operación Cataluña, del ex-ministro Fernández Díaz al Pequeño Nicolás, pasando por Eduardo Inda, Daniel de Alfonso y los policías Implicados en la trama. Peti quien peti, como dicen ustedes en su hermosa lengua tavernácula “. Un intenso susurro ha recorrido la estancia y del fondo del salón ha surgido un grito espontáneo: “Sé fuerte, Mariano“, que unos han atribuido a Gabriel Rufián…, y otros no.

A punto de marcharse para conducir ilusionado el tren del Corredor, el del viaje inaugural de Algeciras a Estambul, que permanecía detenido en la vía 3, el presidente español ha confraternizado un buen rato con la prensa catalana bajo la mirada hostil de Paco Marhuenda. Como se trataba de un sueño, me he podido pasear entre los invitados desplegando la antena sin que lo notaran. Así he pillado una conversación entre Alicia Sánchez Camacho y Vicky Álvarez que hablaban de montar un restaurante (me ha parecido oír, pero no estoy seguro). Inés Arrimadas y Jordi Cañas comentaban en catalán el discurso de Rajoy, valorando el éxito de la presión de Ciudadanos –decían Ciutadans– para conseguir que la Fiscalía asumiera el caso de la operación Cataluña. He presenciado como TV3, que daba el acto en directo, entrevistaba a Garcia Albiol quien confesaba ante las cámaras que “lo que más me gusta del President Puigdemont es su cabello y, muy especialmente, su peinado. Le acabo de preguntar por su peluquería. Está en Gerona pero no pasa nada, con el AVE es un momento”.

Antes de partir hacia el tren, los dos presidentes se han saludado con cordialidad.

–A propósito, Carlas, ¿qué pensáis hacer con lo del referéndum?

–No te preocupes, Mariano, vamos a dejarlo para pasado fiestas. Te vienes un fin de semana al Empordán, te traes a la Soraya y nos lo miramos con tranquilidat, ¿oi que me entiendes?

 

SEGUNDA PARTE: EL NUDO

Sueño que, en el viaje de vuelta a Madrid del tren inaugural del Corredor del Mediterráneo, que ahora ya no conduce Mariano Rajoy porque ha preferido volver a pie, en chándal, con ese balanceo tan característico suyo que no queda claro si corre o camina, si va o viene, me doy cuenta que el diario el País publica un editorial, simultáneamente con el Mundo, ABC y la Razón, donde piden con firmeza retornar al punto cero del Estatuto de Cataluña, volver a empezar. Demandan a los diputados de Las Cortes respetar el Estatuto tal como salió del parlamento catalán, sin ni la pasada de cepillo del que en su día se jactó Alfonso Guerra ni la armonización que pactaron en la Moncloa Artur Mas y Rodríguez Zapatero ni el afeitado definitivo del TC. El editorial conjunto exige para Cataluña el Estatuto tal como salió de Miravet, intacto. De paso, el editorial abomina de la actitud cabezona de Alfonso Guerra al pedirle al Gobierno del PP la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Se lo echan en cara con palabras duras, recordándole lo del cepillo y tratándole de antidemocrático y catalanofóbico. El artículo en cuestión es inequívoco y contundente en su comprensión del catalanismo. No sé muy bien cómo se las arreglan, pero el editorial mancomunado, en uno de sus párrafos, recomienda que “hay que volver al cava catalán, porque es de justicia rendir homenaje a una de las siete maravillas de la enología mundial, según los expertos“. No me lo puedo creer. Me pellizco para comprobar que no estoy soñando, pero como se trata de un pellizco dentro del sueño ni lo noto y no me despierto. Levanto la vista del periódico, miro por la ventana y veo a Rajoy caminando deprisita seguido de Jorge de Moragas que se esfuerza por mantener este ritmo raro que le imprime el Presidente a sus andares.

Una vez llegados a Madrid, paseo un rato tras salir de la estación de Atocha, hace un calor seco sificante, y sueño que cojo un taxi que me llevará hasta el restaurante Narciso, que lo está petando, donde he quedado para comer con Carlos Herrera y recordar los viejos tiempos, cuando los dos trabajábamos en la SER y comíamos juntos de vez en cuando para reír un poco y hablar en catalán. Yo encontraba muy divertido a Herrera contando anécdotas de sus inicios radiofónicos en Cataluña y de su novia de Mataró de padre convergente que compraba los domingos el tortell, antes del almuerzo. De todo esto hace muchos años, mucho antes de aquel atentado frustrado que intentó ETA con un paquete-bomba.

Como me ha oído hablar por teléfono, el taxista, en el momento de pagar, me dice:

–Perdone caballero, pero me he percatado de que es usted catalán.

–Pues, sí –le respondo con timidez–. Por cierto, ¿qué le debo?

–Quite, quite usted. No me debe nada. Los catalanes lo tienen todo pagado.

Esta no me la esperaba. Se trata de un sueño lo sé, pero ni en sueños me lo puedo imaginar. Es que es muy fuerte… Después de comer con Herrera, que me cuenta que en la COPE se está produciendo un cambio copernicano respecto a Cataluña y a los catalanes, que él siempre había tenido mucha sensibilidad con Cataluña porque formaba parte de sus orígenes y que, como canta Raimon, quien pierde una parte de sus orígenes pierde el carné de identidad, pero que los obispos ya se sabe y que ahora estaban todo el día que si la Moreneta, que si la Sagrada Familia, que si San Jordi es un santo estupendo, pedimos la cuenta que pensamos pagar a medias, a la catalana.

–¡Por Dios! No hay ni cuenta ni cuento. Les he oído hablar en catalán, una lengua que me encanta, por cierto, y los catalanes en mí casa lo tienen todo pagado, faltaría más.

–No sé… –le respondo poco convencido–. Yo sí soy catalán, pero don Carlos solamente es medio catalán.

–Aunque fuera cuarterón. Están invitados. ¿Hace una copita de Aromas de Montserrat?

Por la noche, en el Santiago Bernabeu, donde he ido, soñando, soñando, para ver el partido de vuelta de la Supercopa, cuando al anunciar por megafonía las alineaciones nombran a Piqué, el estadio se viene abajo entre apoteósicos aplausos, y aunque han perdido por un penalti inexistente que se ha inventado el árbitro a favor del Barça, la afición madridista no ha dejado de cantar, toda la noche, con la tonada de “Guantanamera”:

Es una santa

Shakira es una santa

Es una saaaaanta

Shakira es una santa “.

 

TERCERA Y ÚLTIMA PARTE: EL DESENLACE

Al día siguiente, a pesar de las críticas a la actuación arbitral y la denuncia de que el penalti que dio la victoria al equipo catalán no existía, compruebo que tanto As como Marca se rinden definitivamente a la calidad de Messi. “Messi le ha pasado dos pueblos a Ronaldo“, escribe Julián Ruiz por primera vez en sus crónicas. El sueño de esta extraña noche casi de verano continúa; mientras desayuno un pan con tomate con salchichón de Vic en un bar de la Plaza Mayor y una relaxing cup of café con leche, en la tele del fondo tienen puesta la tertulia política de Susanna Griso. Junto al ubicuo Marhuenda están los de la joven generación del pensamiento catalanista: Marta Lasalas, Toni Aira, Jaume Barberà. Hablan del caso Sigena y la opinión del director de La Razón se muestra demoledora: “Santa Rita, Rita, Rita, lo que se da no se quita“. Le echa en cara a la Conselleria de Cultura de la Generalitat haberse acojonado y resignado a devolver lo que exigían desde Aragón. ¡Alucino en cinemascope y technicolor!. “Es que yo soy catalán –remacha Marhuenda– y estas muestras de debilidad me duelen“.

–¿Cómo lo ve? ¿Qué piensa de todo esto?

Nos habíamos citado en el AVE, de regreso de Madrid, para hacerle una entrevista. Insisto en explicar que los muchos recuerdos que tengo del sueño se me agolpan y entremezclan y no puedo poner la mano en el fuego por si habíamos realmente convenido una cita o casualmente hemos coincidido en los asientos. Pido disculpas si no soy lo preciso que desearía, pero se trata de un sueño. Carles Puigdemont me miró con esa expresión tan suya, tan característica.

–Y usted, Casas, ¿qué es lo que piensa?

–Lo que yo piense –respondí con respeto y señorío– no tiene ninguna importancia. Yo no soy presidente de nada, President.

–Usted tiene una edad, ha vivido. Me interesa su punto de vista.

–De acuerdo.

Y entonces le solté todo lo que pensaba, sin dejarme nada en el tintero. Con concisión, con educación, con sinceridad.

–Es una forma de verlo y, probablemente, tiene razón. Pero denos su confianza Casas. En el momento preciso sabremos estar a la altura. Cataluña siempre se ha salido con la suya.

-Hombre, President, siempre, siempre…, que usted es muy joven …

–Y si no, como dijo Companys, volveremos a sufrir, volveremos a luchar volveremos a …

–¡Vencer! –le dije, adelantándome, para demostrar que yo también consultaba a menudo Wikipedia.

De momento hemos conseguido que España nos quiera…

–Sí.

De forma distendida fuimos hablando de todo y de todos. De los acordes de “Let it be” –ahí estuvimos en desacuerdo–, de como él y Junqueras supieron zafarse de la acometida del incisivo y demoledor Vicens Sanchís, una trampa de entrevista, pobres, del peinado de la Rahola…

–A propósito –le dije–, finalmente le dio la dirección de su peluquero a Xavier (Garía Albiol), ¿no?

–Hombre, sí y no. Porque a mí quien en realidad me corta el pelo es mi mujer.

–Pero, ¿qué me dice, President?

-Sí, sí, es que cuando nos casamos en Rumania por el rito ortodoxo, en su ciudad, Iasi, me di cuenta de que todos los hombres llevan este peinado y pensamos que sería un recuerdo permanente de sus orígenes si yo me peinaba como ellos. La Mars es muy rumana .. Y muy catalana, claro.

–¿Así, President, que la dirección que le dio a Xavier (García Albiol)…?

-Huy, lo envié a un callejón enrevesado del Call de Girona, en el que no existe ninguna peluquería sino una sede de la CUP. Fue una broma. Es que en el Parlament nos hacemos muchas bromas… Yo me lo imagino entrando en el local y diciendo “Vengo de parte del President para que me corten…”, ¡no le dejarán ni terminar la frase!

–¡Sí que es de la broma usted, President!

–Mucho, mucho.

–Pero ahora deberíamos hablar seriamente, por favor. Míreme a los ojos… Con la mano en el corazón, contésteme con sinceridad. Piénselo bien antes de responder. President: ¿cree que habrá referéndum?

Carles Puigdemont, de golpe, cambió totalmente la expresión. Se puso la mano izquierda sobre la barbilla y la boca, me miró fijamente y… ¡Mierda! Me desperté.

Àngel Casas

Anuncis
Etiquetat , , , , , , , , ,

Espanya estima Catalunya

Vivament impactat i, fins i tot, corprès per la declaració vibrant de Pedro Sánchez durant el recent congrés del PSOE en proclamar que “Espanya estima Catalunya” i que, per tant, “Espanya no és anticatalana”, i també, imagino, emocionat i sacsejat per les paraules del president extremeny Guillermo Fernández Vara que ha dit que cal “tornar-li a Catalunya l’Estatut que va ser anul·lat pel Tribunal Constitucional“, però no tornar-li amb la idea que el facin servir de paper higiènic, no, tornar-li per a fer-lo vigent tal qual va ser aprovat en referèndum –hòstia, referèndum!– pels catalans el 2006 (després que, segons Alfonso Guerra, se li passés el ribot a fons)  perquè, continua Vara, “hem de reconèixer que tots estem ara governats en totes les Comunitats Autònomes pels estatuts que hem volgut, excepte Catalunya, que està regida per un Estatut que no ha volgut“, impactat, com dic per tanta i tant afalagadora afecció, aquesta nit passada he somniat que Espanya estimava Catalunya.

Per a ser precís voldria explicar, d’entrada, que era un somni en colors pastel i una banda sonora composta i dirigida per Jordi Savall. Intento recordar amb una mica d’ordre el que he somniat però les sensacions s’amunteguen i barregen i em fa por que se’m precipitin els esdeveniments i no sigui capaç de transmetre-les-hi amb la fidelitat necessària. Ha estat molt fort i molt intens. Emocionant, també diria.

He somniat que, en qualitat de periodista en actiu, assistia a la inauguració del Corredor del Mediterrani, però no d’aquí a vint anys, no, sinó entorn de l’1 d’octubre, passat l’estiu. El propi Rajoy presidia l’acte, al costat de Puigdemont i Junqueras, inseparables, la menuda Soraya, el gran García Albiol, el virrei Millo, Pedro Sánchez, Iceta, oh! Susana!, l’Ada Colau, el Pablo Iglesias, la Blancaneus, en Pulgarcito, els Tres Porquets, el gos Snoopy i el seu secretari Emili, i en Simbad, l’Ali-baba i en Gulliver: “Oh, benvinguts, passeu passeu, –cantaven plegats, amb les mans entrellaçades i balancejant-se al ritme de la cantarella–  de les tristors en farem fum, a casa meva és casa vostra si és que hi ha cases d’algú”.

Abans de passar al xeflis, Mariano Rajoy ha fet un discurs sense papers i de gran càrrega política. “Me gustan los catalanes porque hacen cosas –ha repetit–, pero cosas estupendas y por ello les estaremos eternamente agradecidos ”, i també ha donat aquest missatge identitari de confraternització: “Los españoles son muy catalanes y mucho españoles y verbigracia”. Més endavant ha volgut demanar perdó en referir-se a aquella campanya del PP de recollida de milions de signatures segons els organitzadors, cent mil segons la Guardia Urbana, contra l’Estatut: “Fue un gran error y es de nacidos bien españoles reconocerlo. Yo estampé en Cadiz la primera firma contra Cataluña y hoy les pido a los catalanes, humildemente, perdón. Lo siento, no volverá a suceder”. S’ha fet un silenci –no un minut, tres segons– i tots els assistents han aplaudit com un sol home o dona. Però encara faltava per arribar la notícia del dia (i, potser, de l’any). En to solemne ha anunciat que “mi Gobierno ha instado al Fiscal General a actuar contra los participantes en la denominada Operación Cataluña, del ex-ministro Fernández Díaz al Pequeño Nicolás, pasando por Eduardo Inda, Daniel de Alfonso y los policías implicados en la trama. Peti qui peti, como dicen ustedes en su bella lengua tavernácula”. S’ha sentit una remor intensa i del fons del saló ha sorgit un crit espontani: “Sé fuerte, Mariano”, que uns han atribuït a Gabriel Rufián…, i d’altres no.

A punt de marxar a conduir el primer tren del corredor, el del viatge inaugural d’Algeciras a Estambul, que romania aturat a la via 3, el president espanyol ha confraternitzat una bona estona amb la premsa catalana sota la mirada hostil de Paco Marhuenda. Com que es tractava d’un somni, m’he pogut passejar entre els convidats parant l’orella sense que ho notessin. Així he enxampat una conversa entre Alícia Sánchez Camacho i Vicky Álvarez que parlaven de muntar un restaurant (m’ha semblat sentir, però no n’estic segur). Inés Arrimadas i Jordi Cañas comentaven entre ells en català el discurs de Rajoy, valorant l’èxit de la pressió de Ciutadans –deien Ciutadans– per aconseguir que la Fiscalia entomés el cas de l’operació Catalunya. He presenciat com TV3, que donava l’acte en directe, entrevistava Garcia Albiol que confessava a la càmera que “el que més m’agrada del president Puigdemont és el seu cabell i, molt especialment, el seu pentinat. Li acabo de demanar la perruqueria on va. És a Girona però no passa res, amb l’AVE és un moment”.

Abans de marxar cap el tren, els dos presidents s’han saludat amb cordialitat.

–A propósito, Carlas, ¿qué pensais hacer con lo del referèndum?

–No te amoines, Mariano, lo dejamos para pasado fiestas. Te vienes un fin de semana al Empordán, te traes a la Soraya y nos lo miramos con tranquilidat, ¿oi que me entiendes?.

(CONTINUARÀ…)

Àngel Casas

Etiquetat , , , , , , , ,

El neguit

Entre l’aposta subliminal i patriòtica de la Terribas quan ens fa saltar del llit amb un gairebé èpic “Desperta Catalunya!” I el pessimista i descoratjador “fatal, com sempre” que deixa anar cada matí en Basté a la pregunta retòrica de “com estàs? “, una gran part de la ciutadania de Catalunya comença el dia perllongant agònicament l’estranya cerimònia de la confusió en què estem immersos des de fa massa anys.

Segur que la majoria tenim clar qui són els bons i qui són els dolents, però fins i tot els bons ho fan tant confús, ho gestionen tan malament (de vegades perquè no els queda més remei, de vegades perquè els cadàvers a l’armari els resulten una càrrega massa feixuga d’administrar, de vegades perquè son simplement ineptes, de vegades perquè si no mantinguessin el mòmio, de què cony viurien?) que s’està portant el país a un cul de sac no d’imprevisible sortida sinó de sortida inexistent, com altres vegades he intentat explicar.

Jo no sé si estem encara a temps, com argumentava fa uns dies l’editorial de La Vanguardia, enmig de crits de “botiflers!” I “¡traïdors!”, O estem irreversiblement en el punt del “alea, jacta est” i demà serà el primer dia de l’apocalipsi. Sé, només, que enmig d’aquest desgavell ara sí que cal que algú expliqui, que algú ens expliqui. Que el temps s’acaba (de fet, els divuit mesos que profetitzava Nostradamus han prescrit ) i comencen a aparèixer a prop de casa, al costat del balcó on hi ha penjada una estelada lluent, nova, com acabada de sortir del basar xinès de dos portals més enllà, alguns cartells amb el “fumetti” (el dels tebeos) mostrant un “SÍ ” ben destacat.

Se sap que aquest divendres, solemnement, el President anunciarà que el famós referèndum tindrà lloc l’1 o el 8 d’octubre –no ve d’aquí però, no havíem quedat amb les Gabrieles que el mes de setembre com a màxim?– i que haurem de respondre, aproximadament, a la pregunta de si volem una república catalana independent, però em sembla de mal gust i poc seriós, de cara als lituans –per exemple– i els escocesos –posem per cas– que ens miren  embadalits, posar el carro pel davant dels bous. Mantinguem les formes ja que hem d’actuar d’amagatotis i aprovar a corre-cuita la llei de transitorietat que ens farà lliures i sobirans si no s’arriba al referèndum acordat (que no s’hi arribarà, tant de bo m’equivoqui!).

A veure Molt Honorable President, senyor Puigdemont, entranyable Puigdi, ara és l’hora de sortir al balcó i no per fer una arenga enfervorida a favor del referèndum sí o sí de cara a la parròquia, sinó per explicar-nos la veritat d’on som i on i com anem allà a on haguem d’anar (si és que hem d’anar a algun lloc més tangible que la poètica Ítaca). Ara és l’hora d’explicar-nos què pensa fer demà –vostè i la colla pessigolla que vam votar en les últimes eleccions perquè administressin el país i ens portessin a bon port– quan, després de l’anunci de la data i la pregunta, entri el Setè de Cavalleria, sinó a sang i foc (espero) sí a cop d’ordres judicials, detencions, sancions, suspensions i joc brut que, desenganyis, no s’estaran per hòsties, que ja s’ha vist com les gasten els de l’anomenada policia patriòtica.

És hora que ens expliqui, estimat Honorable, com hem d’afrontar l’escomesa i quin és el pla B que espero que tingui amagat a la màniga (com aconsellava jo en un d’aquests modestos escrits de fa unes setmanes).

Ai, President & Co, això és un no viure. L’embolic cada cop és més gros i els dolents van que se les pelen.

Jo havia llegit als diaris que si tocaven algun Pujol, ni que fos el dels bitllets de cinc-cents a carretades cap a Andorra, si posaven un de sol a la presó, el patriarca i ex-President obriria la caixa forta dels dossiers ultra secrets i ultra comprometedors i aquí caurien tots com les fitxes de dòmino, començant pel de més amunt, ja ens entenem. Però l’hereu dels Pujol està engarjolat a Soto del Real i aquí no ha passat res. Ni dossiers, ni escàndols (excepció feta dels habituals i gens sorprenents del PP).

President, obri la boca i expliqui’s amb pèls i senyals! Els de La Llar del Pensionista de Sant Just Desvern volem saber si ens correspon defensar la Penya del Moro (un turó de Collserola que ens agafa a prop) o cal esperar a casa escoltant la ràdio, entre el desperta Catalunya i el fatal com sempre, perquè vostè ja ho té tot previst i sap com acabar d’una vegada per totes amb aquest neguit que no ens deixa viure lliures i en pau.

Però, per favor, afanyis! Que em fa l’efecte, i tant de bo també m’erri!, que “el més calent és a l’aigüera”…

Àngel Casas

Etiquetat , , , , , , ,

Qui té un pla B té un tresor

Jo és que en sóc molt del pla B. Es sinònim de seny, de sensibilitat, de capacitat pel diàleg i pel pacte. Temo els que només tenen un pla A i se’n vanten. O son uns megalòmans prepotents o uns inconscients mancats de preparació adequada… O uns heroics suïcides (que també és el pa que s’hi dona).
Tenir previst a la cartera un pla B, per si de cas, en tots els aspectes de la vida, no ho considero pas una falta d’autoestima ni una desconfiança en les pròpies forces o arguments, al contrari. És símptoma previsor de meticulositat, de voler trobar solucions, de pensar en els altres.
La història està plena de fracassos per no haver previst un pla B. Sense anar gaire lluny, vostès ho recordaran, aquells tres poca soltes de la fotografia de les Açores no en tenien de pla B, anaven sobrats perquè es creien que totes les hi havien de pondre i mirin com han deixat el món: fet un nyap. Molt pitjor de com el van trobar abans de reunir-se i ensarronar-nos. Mirin-me els ulls, els estic dient la veritat, deia el més petit de tots, bavejant com un enze, gaudint del seu aterridor minut de glòria.
I el presidente Rajoy i el seu Govern, ¿creuen que tenen un pla B pel que fa a la crisi amb Catalunya, per quan s’adonin que el referèndum és imparable i que si es descuiden anirà el vicepresident Junqueras i els hi proclamarà la independència i després vés i busca’l? I aquella noia que sembla que s’ho ha de menjar tot, ben acomboiada pel sanedrí de velles glòries del PSOE, em refereixo a Susana Díaz, ¿vostès creuen que amb aquella desimboltura i aquell salero que és glòria beneïda, com diuen per allà a baix, ella creu que necessita un pla B? Pensen que el té? Estic segur que no. M’hi jugo un ou de guatlla. Dur.
Sense allunyar-nos de casa, per exemple, a mi em sembla que ni Millet ni Montull tenien pla B. De moment els hi ha anat prou bé, però els hi auguro dies de tenebres i cruiximent de dents, tal com pinta la cosa. En canvi, estic segur que els Pujol Ferrussola tenien un pla B ben travat, i mira’ls ells, van fent la seva vida sense que ningú els emprenyi massa.
Per a mi, malgrat el seu contundent i sembla que irreductible “referèndum o referèndum”, em dona tota la impressió que el president Puigdemont també deu tenir un pla B a la màniga per si ve la ponentada. Aquell serrell tan seu i aquell esguard de murri detecten una capacitat de maniobra oculta darrera d’un pla B, ben ordit. Me’n refio. De fet, el senyor David Bonvehí, que no li tinc el gust però, pel que he llegit, es veu que és dels seus i mana una mica en el Pedecat –que mirin que n’és de lleig el nom del partit dels ex-convergents, on vas a parar!– ja ha avançat que si això del procés va pel camí del pedregar caldrà un pla B, un candidat autonomista a la Generalitat. I l’Alcaldessa Colau, que tampoc li tinc el gust però que l’he vist en moltes fotografies, que no para de sortir als diaris, també ha insinuat un pla B quan ha dit que perquè surti la independència en un referèndum no vol dir que això hagi de ser així, que no és com bufar i fer ampolles. vaja (m’ha semblat interpretar). Que ja veurem. (Si després ho han desmentit o matisat, ja s’ho faran, jo m’he quedat amb la cobla inicial que sempre és la genuïna; la primer impressió és la que compta).
Mirin, abans, quan la tauromàquia no era encara l’espectacle més cruel i degradant que l’home ha inventat, tant com la crema d’heretges de la Inquisició, l’empalament d’indígenes pels conqueridors o el degollament davant de càmera per part del DAESH, ni la festa més fastigosament espanyola, ni l’antítesi de l’ADN català, els veterans de l’ofici taurí aconsellaven donar sempre sortida al brau quan envesteix perquè, sinó, t’acaba per enxampar. Aplicat a la vida, aquesta és l’essència de la meva defensa del pla B, l’estalvi de la cornada i les seves conseqüències, a vegades, irreparables. Donar-li previsorament sortida al brau és tenir un pla B.
I no vull dir amb això que pensi que el paradigma del pla B inclogui actituds com les d’aquell personatge de Marx (Grouxo) que afirmava que “aquests són els meus principis… però si no li agraden en tinc d’altres”. això no. Però em considero una persona tolerant i receptiva que detesta la violència i m’incomoda la confrontació per la confrontació, així que procuro no menjar truites perquè em fa pena trencar ous, tan perfectes i tan fràgils. Per això, cada dia pel matí, quan surto de casa, acostumo a portar sempre una targeta de crèdit, un mocador de mocar, ara un mòbil, i un pla B, que mai no saps què et pots trobar a la vida. I, a vegades, una T-10, perquè avorreixo la bicicleta, Alcaldessa Colau.
Àngel Casas

Etiquetat , , , , , , , , , ,

El portentós passeig d’Artur Mas sobre les aigües

Dilluns passat al matí estava en les meves coses, que si una dutxa, que si una mica de tertúlia de fons a la ràdio, que si un esmorzar frugal i mitja dotzena de pastilles, perquè tenia una cita primerenca i no parava molta atenció , pendent d’anar de bòlit, als esdeveniments que s’estaven succeint al centre de Barcelona, entre Sant Jaume i els Jutjats. I llavors li vaig preguntar a la meva dona.
–S’ha produït ja el xoc de trens o alguna cosa?
–Crec que no, que encara no –em va respondre atenta a la marató processional de TV3– però crec que no hauries de perdre-t’ho.
Tenia raó. Encara que em va costar una mica de retard a la meva cita matinera em vaig asseure davant d’un cafè amb llet per contemplar el magnífic espectacle de masses i banderes que inundant el centre de la ciutat desbordava la pantalla entusiasmada de la cadena pública catalana. Un espectacular bany de masses per a les dues sopranos i el tenor, però sobretot, i això va ser el que més em va impressionar, el sorprenent miracle d’Artur Mas caminant sobre les aigües, rememorant aquelles imatges messiàniques que, encara que no el van portar a una victòria rotunda i esperada, sinó a un menyscabament de la seva hegemonia governamental, van il·luminar amb iconografia bíblica la campanya electoral de 2012.
Va ser un espectacle magnífic, gairebé èpic, majestuós, fins que els herois es van convertir en reus i van entrar al jutjat com uns presumptes delinqüents més i es van asseure a la banqueta. I allà es va acabar l’èpica i la revolució dels somriures. Allà Mas va perdre el do i va haver de nedar entre les aigües en lloc de mantenir-se miraculosament dret. Ho expliqui qui ho expliqui i ho vesteixi com se li acudeixi.
Vam tornar a la brutal realitat. A la judicialització de la política. A la mútua incomprensió. Al diàleg impossible. A la misèria humana i al marcat de paquet. Vam tornar a retrobar-nos amb tants anys perduts en greuges estèrils. Vam tornar a sentir com Aznar i González imposaven el seu criteri de “prietas las filas” i que ningú es mogui ni una mica d’on està. Vam tornar a la ficció dialogaire de la menuda Soraya, a la línia vermella de Puigdemont, a la petulància de Rajoy (amb un parell!) de vantar-se de no haver vist ni una sola pel·lícula de les que competien en els Goya (que cal ser mandrós per fer-ho i insensat per reconèixer-ho), a la constant apel·lació a la violència de les Gabrieles. Vam tornar a la insuportable quotidianitat que ens té per una banda acollonits per la permanent amenaça del xoc de trens i per l’altre cansats de tanta tensió, de tant joc brut, de tanta martingala, de tanta intoxicació pseudo-informativa, de tanta merda.
Que pleguin tots d’una puta vegada. Que s’emportin el que han rapinyat i que ens deixin tranquils. Els uns per casposos, tardofranquistes i tan ximplets que són incapaços d’entendre res ni d’exercir de polítics qualificats. Els altres per incompetents, pesats i tan eterna i bastament il·luminats que creuen que amb el truc de la pastanaga ens poden tenir perpètuament satisfets, excitats i en posició de combat.
Vull un país que no odiï ni sigui odiat. Un país que decideixi per si mateix i per majoria, sense necessitat de permisos superiors, el que desitja ser quan sigui gran. Un país format pels oriünds i pels que sense ser-ho senten que formen part del projecte comú. Un país de ciutadans que no són analfabets de la seva llengua i que coneixen i escriuen tantes com més millor de totes les arribades amb la tradició de l’acollida. Un país laic i socialment just i equitatiu. Un país que es guardi les seves creences religioses, les seves mantellines, les seves creus, els seus hiyabs i els seus chadors per a ús privat i a casa. Vull democràcia fins a l’extenuació i pau fins a l’avorriment. No sé però allò de la llibertat, la igualtat i la fraternitat trobo que tenia la seva gràcia.
Àngel Casas

Etiquetat , , , , , ,

Qüestió d’accent

En aquells temps jo era un usuari convençut i fidel de la Blackberry. I encara ho seria, perquè no hi ha hagut teclat més pràctic i de resposta menys erràtica que el de la Blackberry, i és que, des que el teclat va esdevenir tàctil, incorporat a la pantalla dels telèfons mòbils, les clàssiques faltes ortogràfiques tan característiques i comunes de sms i whatsapps s’han mantingut en el seu vergonyós nivell, però els errors mecanogràfics s’han multiplicat exponencialment.

Haig de reconèixer que sóc un maniàtic gairebé malaltís de l’estètica gramatical. No suporto les faltes d’ortografia ni les de puntuació en els missatges que rebo ni en els comentaris que apareixen en els digitals (fins i tot en els de més pedigrí). Procuro ser curós i repassar abans de clicar l’enviar, perquè no hi ha res que traeixi més la imatge que dones i que et faci fer una bruta figura irreparable que un “a vingut” o un “amb sembla” al bell mig de la pantalla. I si, malgrat l’estricta i permanent vigilància, el dit em rellisca i el teclat de la pantalla tàctil em traeix, procuro demanar disculpes al receptor. Aquestes coses sempre s’agraeixen, perquè la gent valora els petits detalls culturals en un país de lletraferits, com aquest, i d’experts coneixedors de la nostra llengua natural.

És per això, per aquesta exigència filològica, que no em trobaran mai cridant, amb fervor i patriotisme, al costat d’altres conciutadans: “in-indè-in-de-pen-den-cià”. Per falta de fervor? No gens! Per mancança de patriotisme? Déu nos en guard! Ni que el cor m’ho demanés m’apuntaria jo a un crit tan gramaticalment calamitós. (Haig de dir que el cor meu, fatigat de tant camí, em demana ben poques coses de caire polític o patriòtic, de desconcertat i decebut que me’l tenen). Sempre he cregut que el fi (polític) no justifica els mitjans (gramaticals).

I no estic sol en aquest neguit. Amics que guarden amb zel, encara suades, les samarretes de les diades reivindicatives dels últims anys, m’han confessat que a ells i a elles també els avergonyia una mica haver de cridar amb l’accent errat, ells que havien estudiat amb bones notes a l’Aula, o al Bethània Patmos, o al Frederic Mistral, o fins i tot a Can Colapi. Que ho feien per solidaritat i a favor d’un final èpic, però, com dic, avergonyits.

Ara imaginem, per uns moments, que tot va rodat, com assenyalen les previsions més optimistes dels nostres dirigents. Que el poble català, amb un nou referèndum, o amb una declaració unilateral d’independència, o amb un escalfament de la sang sobrevingut, esdevé sobirà amb un nombre sobradíssim i majoritari dels vots, i allí, des del balcó de la plaça Sant Jaume, el president Puigdemont, emocionat i circumspecte per la responsabilitat del moment, o la Presidenta Gabriel, que mai no se sap com acabarà tot plegat, amb un pentinat també com de cop de falç maldestre però modernitzat per Llongueras, o el President Rufián, bellugant els braços amb traça, en un moviment mestís i integrador entre la sevillana i el ball de bastons, el president que toqui, vaja, no ve d’aquí, proclama la independència i el poble unit es posa a cridar “in-indè-in-de-pen-den-cià, in-indè-in-de-pen-den-cià”, jo, per molt que em dolgui i l’emoció em destaroti les entranyes, restaré mut, afligit per tanta incultura gramatical. Molta independència, molta estructura d’estat, molta desconnexió, molt desafiament, amb dos collons, al tribunal Constitucional i a la menuda Soraya i som incapaços de pronunciar bé, d’accentuar com Déu i Pompeu Fabra manen, l’emblemàtica paraula màgica? Au, vinga! És com si en lloc de voler anar a Itaca traguéssim bitllet per a Itacà: no ens semblaria ridícul? On creuen que aniriem finalment a parar? I… què pensaria Artur Mas, des del seu discret observatori resguardat de tot i de tothom?

Es per això que, apel·lant als pares i mares de la pàtria que s’asseuen al Parlament, goso demanar la creació d’una comissió –jo crec que amb tanta gent com es mou amb les estructures d’estat ja no ve d’una– que busqui una nova cantarella que, essent fàcil d’entonar pel poble enfervorit, reivindiqui la independència sense destarotar l’accentuació. I, des d’aquí, modestament però amb fermesa, proposo la presidència pel parlamentari Llach.

Si Lluís Llach ha estat capaç de convertir en himne de combat internacional uns versos tan senzills, però emotius, com “si tu l’estires fort per aquí i jo l’estiro fort per allà”, imaginem-nos què no pot ser capaç de fer amb una paraula tan suggestiva com independència… Meravelles!

Àngel Casas

Etiquetat , , , , , , ,